Saltos y golpes

Comienza una lucha en firme, rápida, brutal, sin piedad. Tanto por un lado como por el otro. Quizá Yam (es un ojáncano, por cierto, un cíclope de la mitología cántabra) está siendo demasiado confiado, cosa que ha pagado con un corte en la cara y un tortazo del escudo. Hablando del escudo, tiene pintada una cara de lechuza porque es un animal al que los ojáncanos temen.

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