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La arenga

Patricia duerme de nuevo. Últimamente se pasa el rato durmiendo, aunque no descanse. Y parece que Bodastarté se ha resignado a que su amiga la vea caer.

En la tercera viñeta, Bodastarté viste una stola diferente de la que llevaba en otras páginas. Es más simple, sin mangas, con unas fíbulas (broches) que la sujetan a los hombros, aunque está teñida con el mismo color azul claro que la otra stola. Se la ciñe con un cinturón decorado con hilos de varios colores, y debajo lleva una túnica que solía usarse como ropa interior. La stola, en el mundo romano, era una prenda que solo llevaban las mujeres casadas, y aunque sabemos que para su época Bodastarté era una mujer poco usual (muy poco usual), en este caso la vestía con todo el derecho: antes de llegar a Ibosim, Bodastarté estuvo casada, tuvo un hijo que no llegó al año de vida (un gran porcentaje de infantes no llegaba a cumplir los cinco años), y enviudó poco después. Su marido era comerciante y su barco se perdió en el mar. Nunca supo si fue una tormenta, piratas o cualquier otra cosa.

Intakaes, de origen egipcio, se está maquillando los ojos con mesmedet, polvo negro mezclado con agua que protegía del deslumbramiento del sol y los insectos, además de quedar muy bien. Su pelo sigue siendo ingobernable.

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